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Publicado el sábado 4 de agosto de 2012

El mercurio, el cadmio o el dióxido de azufre fueron las causas de algunas enfermedades provocadas por la industria y reconocidas por la justicia

Las cuatro grandes enfermedades por contaminación reconocidas por Japón

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Japón es un país acostumbrado a la aparición de enfermedades asociadas a la contaminación provocada por ciertas industrias. Están tan habituados que hablan sin pudor de “las cuatro grandes enfermedades por contaminación” del país, una serie de catástrofes medioambientales que han acabado provocando miles de víctimas por la absorción de mercurio, cadmio o dióxido de azufre. ¿Se convertirá la radiación de Fukushima en una quinta gran enfermedad? Sólo el tiempo lo dirá.

Mil kilómetros al sur de Tokio, en la isla de Kyushu, se encuentra Minamata, una localidad costera donde antaño se vivía de la pesca. Con la llegada del siglo XX llegó la industrialización a la zona y comenzó la explotación de la sal y del carbón, actividades que muy pronto dejaron de ser rentables. La instalación de una nueva industria por parte de Chisso Corporation sirvió como revulsivo para mantener a la población en la zona. La fábrica de sosa cáustica y carburo de calcio, entre otras sustancias, comenzó en la década de los treinta a utilizar mercurio para fabricar etanal, también conocido como acetaldehído. Y ése fue el comienzo de una epidemia.

El mercurio que vertía la fábrica al mar se iba acumulando en el fondo marino de la bahía de Minamata. Los peces iban absorbiendo mercurio y la población de Minamata seguía consumiendo el pescado capturado en la bahía. Pronto se vio que aumentaban los casos de problemas en el sistema nervioso de la población, pérdida de coordinación motriz, enmudecimientos o sorderas. Además, comenzaron a nacer demasiados bebés con parálisis cerebral. Hasta los gatos morían tras presentar diversos síntomas de locura. A principios de los cincuenta, las capturas de pescado en la bahía comenzaron a caer y el gobierno tuvo que comenzar a dar subvenciones a los pescadores; en 1959 aparecieron los primeros estudios que relacionaban el mercurio con las extrañas enfermedades en Minamata. Pero nadie quiso reconocer que el problema podía estar en la fábrica de Chisso, una instalación que empleaba a una cuarta parte de la población de la zona y suponía la mitad de los ingresos de las arcas públicas de la ciudad.

Sólo la aparición de la enfermedad de Niigata-Minamata a mitad de los sesenta concienció a las víctimas de Chisso a denunciar a la compañía, que paró el vertido de mercurio a la bahía de Minamata en 1968. La enfermedad de Niigata-Minamata tiene el mismo origen que la de Minamata: la contaminación por mercurio. En esta ocasión fue una fábrica de Showa Denko Company y el proceso fue el mismo que en la planta de Kyushu. El vertido se realizaba en el río Agano, por lo que las víctimas se encuentran río abajo. Los primeros casos de la enfermedad se registraron en 1965, las primeras demandas surgieron dos años más tarde y en 1971 un tribunal reconoció la culpabilidad de la empresa en el contagio. Fue el primer caso de enfermedad por contaminación reconocido por la justicia en Japón.

El caso de Itai Itai es distinto. En este caso el agente contaminante fue el cadmio. El origen de la enfermedad se remonta a la década de los años veinte, aunque hasta 1955 no se estudió ningún caso. En la prefectura de Gifu había una mina de Mitsui Mining and Smelting, que vertía desechos al río Jinzu. Las aguas del río servían para regar campos de arroz y el veneno pasaba al ser humano a través del producto básico de la alimentación japonesa. Los síntomas principales de la enfermedad Itai Itai eran fallos renales y roturas de huesos, sobre todo en mujeres. La mortalidad por la ingesta de cadmio es muy alta. Sólo trece personas contaminadas estaban vivas a principios de los noventa.

El asma de Yokkaichi, cuarta enfermedad, fue causada por la contaminación atmosférica, algo común prácticamente en todo el mundo. Sin embargo, en Yokkaichi, una ciudad de unos 200.000 habitantes en la prefectura de Mie, fue fácil determinar la causa del asma: la construcción de un complejo de industria pesada trajo en sólo tres años los primeros casos de asma. El petróleo que se utilizaba en Yokkaichi provenía, sobre todo, de Oriente Medio, un combustible rico en sulfuro, lo que produjo la aparición de una neblina blanca permanente en la ciudad.

Una característica común a todos los casos es que los investigadores que certificaron la causa de los envenenamientos recibieron múltiples presiones para abandonar los trabajos para determinar el origen. Y que las compañías causantes de los vertidos siguen existiendo, en el mismo sector o uno nuevo. Las similitudes con el accidente de Fukushima son asombrosas. Por ahora, TEPCO, la empresa que operaba la central nuclear, ya es propiedad del Estado. Señal de que no se la dejará caer.

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